Celebremos el Día de la Tierra

 

 

Hoy celebramos el Día de la Tierra.

Celebramos su núcleo, origen profundo de energía, y los flujos de roca dúctil en el manto.

Celebramos su fina corteza que subducta, colisiona, se pliega, fractura y alza, que se expone a la luz del Sol, la lluvia, el viento, el hielo y el mar, que acoge y mantiene la vida.

Celebramos sus sistemas complejos, a todas las escalas de tiempo y espacio.

Celebremos que también que la Tierra no nos necesita para celebrarse. La miremos o no, las placas seguirán subductando, colisionando, formando pliegues, fracturas y alzándose.

Los glaciares y ríos fluirán, el viento seguirá dominando en los desiertos. En el fondo de algún lago la lentitud acompañará a los sedimentos en su mudo decantar y los océanos continuarán repitiendo su infinito vaivén.

Celebremos que las personas estamos comprendiendo que hay que transformar la forma de relacionarnos con nuestro mundo para poder seguir experimentando toda la energía que contiene en su núcleo.

En Solidaridad,

Núcleo Terrestre.

 

¿Un respiro al planeta Tierra?

Saludos terrícolas!

¡Estamos de vuelta!, después de mucho tiempo sin escribirles.

Volvimos para contarles como el aislamiento social que estamos viviendo ha tenido sus consecuencias en el medio ambiente. Ya habrán visto las imágenes de los canales de Venecia con su agua totalmente cristalina, o como algunos animales se han re-adueñado del paisaje mientras l@s human@s estamos en cuarentena.

Estos efectos han sido tan notables que pueden observarse incluso desde el espacio. Desde el satélite Copérnico Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea, se ha registrado también una mejora sustancial en la calidad del aire sobre China y diversas ciudades de Europa, con reducciones de alrededor de un 40% en el dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales Gases de Efecto Invernadero. En la siguiente animación pueden ver como es la situación en parte de Francia, España, Portugal y el norte de África (Fuente: Agencia Espacial Europea).

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En esta otra imagen se puede ver una foto de Pekín en febrero de 2018 a la derecha y la situación actual a la izquierda (Fuente: Reuters/EFE).

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En Chile, particularmente en Santiago (la 6ta ciudad más contaminada de Latinoamérica), desde que comenzó el aislamiento social el índice de calidad del aire ha sido clasificado como bueno, con una disminución de entre el 20 y 25% en los aerosoles registrada en las estaciones de monitoreo del sector oriente y centro de la ciudad. Esto ocurre -a pesar de las condiciones de poco viento características de estos meses- debido a la menor cantidad de autos circulando y la disminución de las actividades industriales.

¡Nuestro aislamiento parece traerle un respiro al planeta Tierra!…

…sin embargo, la contaminación podría dispararse en otras regiones del centro y sur de Chile. En ciudades como Osorno, Chillán, Temuco y Coyhaique, se espera que el mayor tiempo que pasemos en casa se traducirá en un mayor consumo de calefacción, especialmente leña y parafina, entre otros. El problema es que producto de la combustión de estos materiales se pueden generar sustancias tóxicas que actúan como inmunosupresores que pueden agravar cuadros respiratorios. Por otro lado, la combustión genera también la emisión de material particulado fino, el cual puede transportar virus hacia el interior de nuestro cuerpo mediante la respiración. En este caso, la recomendación es la utilización de otro tipo de calefacción y en caso de no ser posible, el uso de leña seca.

Este tiempo de crisis será difícil, pero también nos da una oportunidad para re-pensar la forma de desarrollo que tenemos como sociedad, nuestro estilo de vida y hacia donde queremos ir. Un momento que nos invita a crear nuevos futuros y una nueva perspectiva para enfrentar el cambio climático.

A cuidarse terrícolas!

Desde Copérnico viendo como todo cambia,

Núcleo Terrestre

 

Fuentes: